ALGUNA QUE OTRA ANÉCDOTA DE NUESTRA AVENTURA MARROQUÍ.

ALGUNA QUE OTRA ANÉCDOTA DE NUESTRA AVENTURA MARROQUÍ.

Hoy os traemos alguna que otra anécdota de nuestro viaje a Marrakech.

Era la primera vez que viajábamos fuera de Europa, a un país con una cultura diferente, tan diferente que no nos podíamos imaginar todo lo que estaba por venir. Si es que lo que no nos pase a nosotros… Hay que decir que pese a todo lo que pasó (cosas buenas y malas) disfrutamos del viaje y lo pasamos en grande. Fue una gran experiencia.

¡¡¡Allá vamos!!!

Las anécdotas no iban a esperar, nada más llegar ya teníamos algo que contar. Habíamos contratado el servicio que ofrecía el Riad de recogida en el aeropuerto, ya que llegábamos muy tarde y no queríamos arriesgarnos a no encontrar transporte. Después de una hora esperando para que nos pusieran el cuño en el aeropuerto, salimos y encontramos al señor que nos llevaría al Riad. Por el camino disfrutamos contemplando una ciudad diferente, llena de color, vida y un olor especial. De repente, el coche se metió por unas callejuelas oscuras hasta llegar a una plaza. No veíamos ningún hotel, nadie por la calle, todo estaba oscuro. El amable señor nos hizo bajarnos del coche y empezamos a caminar por las callejuelas. Nuestra cara era un poema. A mitad de camino paró y nos pidió el dinero del trayecto (nosotros pensábamos que el cargo se hacía en el hotel). En ese momento se nos pasó de todo por la cabeza: que nos iba a robar, que nos había timado y nos iba a dejar ahí tirados en medio de callejuelas desiertas y oscuras, que nos habíamos equivocado de chofer, etc. Cuantos prejuicios tenemos a veces cuando viajamos a lugares que no conocemos, y más con culturas diferentes. Le pagamos al hombre, y tan amable nos acercó hasta el Riad. Estaba un poco escondido, en un barrio humilde y trabajador. Gracias a la localización del hotel, pudimos conocer esta parte de la ciudad. Y esta fue nuestra primera anécdota, empezaba divertido el viaje!!!

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El primer día de nuestra aventura marroquí no iba a ser menos, comenzaba una nueva anécdota que contaros. Salimos del Riad dispuestos a conocer la ciudad, íbamos caminando observando cada cosa que pasaba a nuestro alrededor. Es una ciudad asombrosa y nada dejará de sorprenderos. A penas llevábamos 5 minutos andando, cuando un chico joven nos paró y nos dijo que por esa calle no podían pasar los turistas porque llevaba a un sitio religioso. Ingenuos de nosotros, nos dimos media vuelta y decidimos seguir por la calle paralela. Cuando después de poner en duda unas cuantas veces lo que nos estaba diciendo, seguimos nuestro camino. A penas llevábamos dos pasos y volvió a interrumpirnos diciéndonos que por ahí no se podía tampoco, que tenía que ser por una calle exacta que nos señalaba. Ya empezaba a olernos un poquito mal. Empezamos a bajar por esa calle y vimos que no tenía salida. Entonces, Gabi sugirió llamar al señor del Riad que nos había dado un teléfono exclusivamente para poder llamarle si lo necesitábamos. Frederick nos dijo que no les hiciésemos caso y que, si nos molestaban, amenazásemos con que llamaríamos a la policía turística. Nada más ver que hablábamos por teléfono con alguien se esfumó. Continuamos por nuestro primer camino y pasamos un estupendo día. Más de una vez intentaron volver a estafarnos con el tema de seguirles por alguna calle, o decirnos que estaba cerrado, etc. Todo es para que les des dinero o llevarte a sus tiendas. Solo decir que no, o haceros los sordos!!

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Como veis tenemos más de una anécdota para contar, y si decimos que nos pasó de todo es que nos pasó de TODO. Vamos a seguir, esta vez con el tema compras. No las teníamos todas con nosotros cuando vimos que tendríamos que regatear, somos demasiado confiados y no pensamos que nos vallan a tomar el pelo. Paseando por el Zoco vimos un puesto con cámaras antiguas, y a Gabi se le salieron los ojos de las orbitas. Entró y preguntó cuanto pedía por una y nos dijo un precio desorbitado, algo así como 500€. Sabemos que son reliquias y que tienen un precio, pero aquí en el rastro puedes encontrar algún verdadero chollo. Gabi le dijo que no y se puso a regatearle. El hombre no estaba de acuerdo así que nos fuimos. El tendero se sintió ofendido y se puso a chillar cosas, nos llamo “pajarracos” (es como insultan ellos a los españoles). Luego se arrepintió y vino a ofrecernos otro precio pero ya  era demasiado tarde. Compramos poco, pero hay que decir que hay gente de todo tipo y no todos intentan timarte. Hay gente amable y honesta, poca pero hay jajajajaja

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Continuamos para bingo, en nuestra excursión al desierto tuvimos alguna que otra experiencia que se convirtió en anécdota. Una de ellas nos pareció triste y feliz a la vez. Ya estábamos adentrados en el Sahara y solo se veía arena y arena a ambos lados de la carretera. De repente nos encontramos con una madre y un hijo que esperaban a que alguien pasase y les diese agua. Nuestro guía nos comentó que son nómadas que viven en el desierto y tienen poco agua y suelen acercarse a la carretera para conseguir más. Le pedimos que parase, a Shere le encantan los niños y si los ve en esas condiciones hará lo posible por sacarle una sonrisa. El pequeño llevaba una pelota pinchada en la mano y en la otra le pusimos una botella de agua bien fresquita. La sonrisa que le salió fue suficiente para ver lo fácil que es hacer feliz a un niño. Se fue corriendo feliz y nosotros, aunque con un sentimiento un poco amargo, estábamos felices de haberle podido ayudar un poquito. Aquí os dejamos una foto de unos peques a los que les dimos unos chupachups en una tienda de una de nuestras paradas camino al desierto.

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Pero aún queda alguna que otra anécdota del desierto. Parecía divertido eso de subir en camello y dar una vuelta entre dunas. Pero cuando ya llevas una hora encima de él, creernos, no es nada divertido. Menudo dolor nos entró, recomendamos llevar un cojín o algo mullidito jajajajaja. Pero claro, con nosotros nunca se sabe, pues para colmo se levanto una tormenta de arena. Sí, lo sabemos, tuvimos de TODO. Menos mal que duró poco, pero súmale el precioso gusto de notar la arena estampándose en tu cara, con el movimiento constante del camello clavándose en tu entre pierna. Así que para prevenir o llevaros un pañuelo o comprarlo de camino al desierto como nosotros.

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 Y aun queda otra anécdota y de esas típicas, típicas. Y es que ¿quién no ha ido a Marruecos y le han intentado comprar por unos cuantos camellos? Pues nosotros no íbamos a ser menos jajajaja. Estábamos ya en el campamento de las jaimas charlando con el guía bereber, cuando le salió a Gabi ofreciéndole SOLO tres camellos por mí. Fue muy divertido y una conversación la mar de instructiva, aprendimos muchísimas cosas.

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Si os ponéis a pasear por la plaza de Jamaa el Fna seguro que vivís alguna que otra anécdota. Una de las más graciosas que vivimos allí fue cuando uno de los criadores de monos (o como Shere diría maltratadores de animales), se acercó y puso a Gabi uno de los monos encima. Al instante Gabi tenía dos monos encima peleándose y chillándose. Como nos reímos de ese momento y de la foto que inmortalizamos. Ya os decimos que allí puede pasar cualquier cosa.

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Es más, allí mismo, para los que no lo sepan, se puede cenar y disfrutar de un agradable ambiente. Cuando se acerca la hora de la cena y te pones a buscar en qué puesto sentarte, los “camareros” te acechan incansablemente. Te hablarán de fútbol español, el Madrid, el Barça, e incluso de la Pantoja y de Paquirri jajajaja. Es divertido aunque son pesados, lo mejor es que digáis que en España cenáis más tarde y así podréis pasear tranquilos. Por cierto, os contaremos nuestra gran anécdota en uno de los puestos para que disfrutéis de vuestra cena en la plaza.

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Nuestra última anécdota o sorpresa, fue cuando el último día, el dueño del Riad, nos llevó a cenar a un sitio especial. Este lugar se encontraba en la zona rica de Marrakech, simplemente tenias que salir de la medina y cruzar la calle para adentrarte en este mundo de ferraris, lamborghinis y Dior. Estábamos alucinando, pero alucinamos más cuando para entrar te hacen pasar por un detector de metales y te registran de arriba abajo. Es increíble ver este otro mundo. Eso sí cuidado con lo que pedís que podéis salir a 40€ por persona jajajaja.

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Esperamos que os hayáis reído y os hayan servido todas las anécdotas para vuestro futuro viaje a Marruecos. Y a vosotros que ya habéis estado, ¿cuál fue la mejor anécdota del viaje?

Si vais a ir dentro de oco, no os perdais nuestros posts sobre los mejores lugares de Marrakech.

12 comentarios sobre “ALGUNA QUE OTRA ANÉCDOTA DE NUESTRA AVENTURA MARROQUÍ.

  1. Madre mía! Qué de cosas os pasaron!! Muchas me han recordado a mi viaje a Túnez! Sobretodo en lo del regateo y en paseo en camello! Jajaj

  2. Jajajajajaja, valla tela si que os pasó de todo, jajajajajaj, lo de comprarte por los camellos me muero de risa ajjaja, según he oído Marruecos es hermoso, en Latinoamérica también tratan de estafarte ya que les ven cara de extranjero, y en cuanto a andar en camello yo quiero probarlo, y por cierto me llevaré el cojín jajajajaj

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